Realismo mágico en “100 años de soledad”

El realismo mágico es una técnica que combina lo real y lo imaginario para crear una historia fantástica pero creíble. En la novela Cien Años de Soledadel autor García Márquez utiliza el realismo mágico como herramienta para atraer al lector.

Además lo utiliza como una representación de la cultura colombiana que influye fuertemente en la cultura de la gente que vive en el místico pueblo de Macondo. Más específicamente, el realismo mágico utilizado en esta novela tiene dos propósitos principales. Introduce la cultura colombiana en torno a la cual gira la historia y también nos obliga a cuestionar lo absurdo de nuestra vida cotidiana.

La cultura colombiana se compone de muchas tradiciones y supersticiones antiguas. En 100 años de soledadMárquez une ambos aspectos para representar la cultura de esta época. Sin embargo, su enfoque del realismo mágico es algo poco convencional ya que utiliza la exageración para crear fantasía.

Este método le da a la cultura un aura mística que es una representación precisa de la cultura colombiana real. En el pueblo de Macondo, la gente no se inmuta ante lo sobrenatural tal como lo encuentran en su vida diaria. Esta reacción indiferente hace que al lector le resulte fácil aceptar también los extraños incidentes que la gente de Macondo llama realidad.

El incesto también juega un papel importante en esta novela y cuando la protagonista principal, Úrsula, expresa sus temores acerca de casarse con su primo, José Arcadio Buendía, uno se entera de una vieja historia familiar que alimenta los temores de Úrsula.

“Una tía de Úrsula, casada y tío de José Arcadio Buendía, tenía un hijo que iba por la vida con pantalones anchos y anchos y que murió desangrado después de haber vivido cuarenta y dos años en el más puro estado de virginidad, pues había sido nació y había crecido con una cola cartilaginosa en forma de sacacorchos y con un pequeño mechón de pelo en la punta” (Márquez, 20 años).

Este matrimonio incestuoso resultó en que Úrsula y José tuvieran un hijo con coleta. Esta “maldición” llena de miedo a Úrsula porque cree firmemente que ese será también el resultado de su matrimonio incestuoso. En consecuencia, a través de la firme convicción de Úrsula, Márquez convence al lector de que la posibilidad de que un niño nazca con cola de cerdo no es tan ridícula como parece.

Además, la gente de Macondo trata lo mágico y lo sobrenatural como algo normal. “Esta vez, junto con muchos artificios, trajeron una alfombra voladora. Pero no lo ofrecieron como un aporte fundamental al desarrollo del transporte, sino más bien como un objeto de recreación. La gente inmediatamente desenterró sus últimas piezas viejas para aprovechar un rápido vuelo sobre las casas del pueblo”. (31)

Cuando los gitanos presentan a los habitantes de Macondo el fenómeno de una alfombra voladora, se divierten pero no se sorprenden. El aspecto fantástico y mágico de la alfombra voladora se pierde ya que el autor está más preocupado por cómo podría usarse para desarrollar el pueblo. Por lo tanto, Márquez una vez más permite al lector pasar por alto lo absurdo de este evento entrelazado con un problema cotidiano y realista.

Esto también refleja la cultura colombiana ya que en aquellos tiempos descubrieron e inventaron muchas cosas tanto para el trabajo como para el entretenimiento y todo parecía tener un elemento mágico para ellos. La alfombra voladora puede verse como una exageración de estos descubrimientos que realizaron los colombianos de esta época.

Cuando el cura del pueblo, el padre Nicanor, muestra al pueblo otro truco mágico, la gente del pueblo justifica el hecho milagroso a través de Dios. “El muchacho que lo había ayudado con la masa le trajo una taza de chocolate espeso y humeante, que apestaba sin detenerse a respirar.

Luego se secó los labios con un pañuelo que sacó de la manga, extendió los brazos y cerró los ojos. Entonces el padre Nicanor se elevó quince centímetros sobre el nivel del suelo. Fue una medida convincente… Nadie dudó del origen divino de la manifestación”. (82) La levitación del sacerdote es otro hecho mágico de la novela. En este caso, sin embargo, Márquez combina magia y religión.

En la cultura latinoamericana muchas cosas se explicaban a través de la religión cuando los humanos no podían encontrar una explicación científica o lógica. Así, el padre Nicanor hace creer a la gente del pueblo que su truco es posible gracias al chocolate caliente que bebe antes de cada actuación combinado con algún tipo de intervención divina. Desde una perspectiva occidental, la posibilidad de este truco y la lógica detrás de él parecen absurdas. Sin embargo, debido a que la levitación se explica por la religión, es menos difícil para el lector aceptarlo, ya que se ha convertido en un hábito de la humanidad explicar lo desconocido a través de un ser superior.

El enfoque de Márquez sobre el realismo mágico también incluye el uso de muchos hechos numéricos. Esta adición da a los acontecimientos imaginarios una descripción más auténtica y realista. Sin embargo, al hacer creíbles estos acontecimientos fantásticos, provoca que uno cuestione lo absurdo de nuestra vida cotidiana, ya que las situaciones que nos presenta Márquez son la única exageración de lo que enfrentamos en nuestra vida diaria. En un momento de la historia, “Llovió durante cuatro años, once meses y dos días.

Hubo períodos de llovizna durante los cuales todos se vistieron de gala y con cara de convaleciente para celebrar el claro, pero pronto la gente se acostumbró a interpretar las pausas como una señal de lluvia redoblada”. (315) La descripción numérica del período de tiempo contrasta el tiempo literal real para reducir lo absurdo de este evento. Por tanto, estos detalles descriptivos actúan como una distracción para el lector. Además, al afirmar que la gente de Macondo se fue acostumbrando gradualmente a la lluvia, al lector le resulta más fácil acostumbrarse a este concepto, ya que le parece normal a la gente de Macondo.

Otro ejemplo de exageración numérica se muestra cuando Márquez describe la vida del coronel Aureliano Buendía. “El coronel Aureliano Buendía organizó treinta y dos levantamientos armados y los perdió todos. Tuvo diecisiete hijos varones de diecisiete mujeres y fueron exterminados uno tras otro en una sola noche antes de que el mayor cumpliera treinta y cinco años. Sobrevivió a catorce atentados contra su vida, setenta y tres emboscadas y un pelotón de fusilamiento”. (103)

Esta descripción de la vida del coronel Aureliano Buendía puede interpretarse como una exageración de la vida de un soldado en tiempos de guerra. La precisión numérica de cada aspecto de su vida funciona de dos maneras. Crea un escenario increíble. Sin embargo, los números también le añaden un sentido de realidad. Por lo tanto, el uso de números por parte de Márquez equilibra los elementos fantásticos de la historia para que sea más fácil de digerir para el lector.

Las fechas también fueron exageradas y retorcidas en esta novela para contribuir al aspecto mágico de la misma. “Fernanda llevaba un delicado calendario con pequeñas teclas doradas en el que su consejero espiritual había marcado con tinta violeta las fechas de la abstinencia venérea. Sin contar Semana Santa, domingos, fiestas de precepto, primeros viernes, retiros, sacrificios e impedimentos cíclicos, su año efectivo se redujo a cuarenta y dos días que se extendían a través de una red de cruces de color púrpura.”(209)

El loco calendario de Fernanda parece místico e increíble por la cantidad de días restringidos que tiene. Sin embargo, hay un elemento realista ya que muchas personas usan calendarios para realizar un seguimiento de los días santos. Su calendario es una exageración de las restricciones que nos imponemos a nosotros mismos debido a las “fiestas religiosas” o “días santos”.

En conclusión, García Márquez utiliza el realismo mágico en su novela como herramienta para exagerar la cultura colombiana que ha influido fuertemente en esta novela. Amplifica lo absurdo de esta cultura y las supersticiones que sigue. Sin embargo, equilibra estos elementos fantásticos con la realidad presentándolos de una manera muy “normal”.

Los elementos mágicos quedan eclipsados ​​por las reacciones de los personajes hacia ellos. Parecen ajenos a las situaciones poco convencionales que enfrentan en sus vidas. Márquez también utiliza el realismo mágico para exagerar cosas que damos por sentado en nuestra vida diaria. Utiliza números para mostrar las extremidades; sin embargo, estos números también le dan a la historia una sensación de realismo.

Márquez perfecciona este equilibrio para mostrar que los humanos de hoy todavía son ajenos a sus costumbres y a las cosas que los rodean. Así, su técnica de exageración de elementos realistas para obtener una historia mágica es eficaz para obtener un equilibrio que el lector pueda aceptar y con el que pueda identificarse.